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lunes, 19 de noviembre de 2012

La continuidad de la resistencia


Guillermo Almeyra

La lucha contra la imposición de un gobierno nacido del fraude asume ya otro carácter, al haber sido prácticamente abandonada por López Obrador y Morena que, en el contexto de la crisis y del sistema fraudulento y represivo, concentran todos sus esfuerzos en dar vida a un PRD bis. Morena, al aceptar el sistema capitalista y el régimen político corrupto mexicano como su campo natural de acción, está condenado de antemano al fracaso, pues no se puede reformar lo irreformable y reconstruir un Estado real a partir de un semiEstado; o sea: de los escombros del Estado que se disputan la oligarquía con el capital financiero internacional y esa parte dinámica del mismo que es el narcocapital.

Los movimientos sociales, por los derechos de los trabajadores y los derechos políticos de todos los mexicanos, como la resistencia de los sindicatos clasistas y combativos contra los despidos de electricistas y contra las modificaciones reaccionarias a la Ley Federal del Trabajo, se encuentran hoy ante la necesidad de readecuar sus luchas y sus objetivos, al igual que los que, como #YoSoy132, se insurreccionaron contra el fraude y la ilegalidad prepotente. La continuidad pasa ahora por la superación (por el mantenimiento de lo esencial y el cambio de metas y métodos) de una acción política de masas. Ella debe afinar su puntería y elevar su nivel político explícito a partir de los niveles más altos alcanzados hasta este momento y debe unir a todos los que resisten y, particularmente, a quienes luchan por transformar en una contraofensiva social la lucha defensiva o la protesta actual.

La crisis de Estados Unidos –económica, política, moral– se profundizará y, por consiguiente, México vivirá intensamente los reflejos de la misma debido a su total dependencia de un país imperialista en declinación, al cual vende nueve décimos de su producción y del cual importa la mayor parte de sus alimentos y bienes indispensables.

Eso pondrá en primer plano de la vida nacional a los que sean capaces de tener audacia y de innovar, y castigará a los supuestos realistas que asumen la actitud utópica de intentar resucitar el México nacionalista-distribucionista de Echeverría-López Portillo, bajo un gobierno de gánsters, para colmo dependiente del capital financiero internacional, delincuentes que esperan salir de Los Pinos para pasar, como Salinas o Zedillo, directamente a los consejos de administración de las grandes trasnacionales que explotan a México.

#YoSoy132, que se declaró movimiento político no partidista (incluso antipartidista, en repudio a la miseria del sistema de partidos mexicanos), ha expresado muy bien y en forma muy valiente la preocupación, la conciencia, la creatividad y el hartazgo de un vasto sector de los universitarios y de las clases media y media alta. Pero su meta –impedir la llegada fraudulenta de Peña Nieto al poder– no fue alcanzada y sus movilizaciones no bastaron para arrastrar a Morena a que rompiera con los frenos y limitaciones de sus dirigentes, los cuales privilegiaron el terreno de la disputa electoral en vez de buscar en las plazas y en las calles la modificación de la relación de fuerzas entre las clases. La lucha sindical, al mismo tiempo, por sí sola tampoco pudo imponer sus objetivos sindicales y legales.

Por otra parte, los trabajadores echados de empleo no pueden parar sus respectivas industrias aunque pesen como ciudadanos airados y movilizados. Y los estudiantes, por definición, tienen como perspectiva pasar unos pocos años en las casas de estudio y, en su calidad efímera de alumnos que tarde o temprano se recibirán, sólo pueden dar continuidad a lo logrado con su maduración y sus movilizaciones dándoles nuevos objetivos y centros de lucha a quienes vendrán detrás.

Eso plantea mantener el repudio a un gobierno ilegítimo del PRI, sucesor de un gobierno ilegítimo del PAN, así como renovar los objetivos políticos generales pasando a la lucha contra la injusticia, las desigualdades, la represión, los asesinatos de Estado, la política antisindical al servicio de las grandes empresas… Simultáneamente, requiere explicar todos los días a los trabajadores y al pueblo en general, particularmente a los simpatizantes de Morena, qué pasa en el mundo y en el país, y qué se puede hacer para reducir la hegemonía cultural capitalista y el peso de la dominación política sobre sus víctimas y politizarlas, enriquecerlas culturalmente, organizarlas, independizarlas de sus opresores y de los órganos de éstos (como los partidos que aceptan el régimen).

De una campaña de autorganización utilizando las redes sociales, se debería pasar a una discusión democrática y pluralista, en ellas y en medios de masas (volantes, periódicos, radios comunitarias) del programa de transformación anticapitalista que necesita el país. O sea, no sólo oponerse a las políticas del gobierno del gran capital, sino también adoptar una actitud positiva y propositiva dando los argumentos básicos con los cuales es posible resolver el problema del campo y, por consiguiente, es posible reducir la emigración, mantener el consumo y mejorar la alimentación; es necesario preservar los bienes comunes como propiedad de la nación impidiendo su privatización y utilizándolos para resolver las necesidades sociales, no para obtener lucro para unos pocos.

Educar y organizar independientemente a las mayorías contra las minorías explotadoras y su prepotencia y violencia, es la tarea principal que deben enfrentar tanto la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores, resultante de la unidad entre el Sindicato Mexicano de Electricistas y otros gremios y organizaciones de la izquierda de México, como las organizaciones estudiantiles integrantes de #YoSoy132.

Es urgente e indispensable dar vida a una gran movilización política, pluralista y no partidaria para difundir y dar forma concreta a una alternativa programática anticapitalista.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Enric Durán: El sistema carece de legitimidad para juzgarme.

“Deja de pagar tu hipoteca, deja de pagar tus impuestos al Estado y dedica ese dinero a la sociedad. No abones tus multas, deja de comprar en multinacionales, rompe tus cadenas y supera tus miedos”. Eso es, ni más ni menos, lo que Enric Durán, conocido como Robin Bank o el Robin Hood que roba a los bancos, le pide a todos los ciudadanos.

Tras estafar casi medio millón de euros a 39 entidades bancarias y dedicar ese dinero a causas sociales, tras exiliarse, pasar por la cárcel e inquirir a los bancos por su silencio, Durán ha vuelto a hablar después de que la Fiscalía del Estado solicitase el pasado 23 de noviembre ocho años de cárcel para él por impagos.

Y a través de un comunicado ha reiterado lo que ya dijo en su día: que no considera que el actual sistema judicial esté “legitimado” para juzgarle. ¿Por qué? En su opinión, la falta de respuesta judicial ante la ‘desaparición’ especulativa de billones de euros del mundo financiero, la reforma de la constitución española el pasado septiembre “para beneficiar a los bancos”, los recortes sanitarios en Cataluña o el indulto del banquero del Banco Santander, Alfredo Sáenz, son motivos suficientes para desacreditar a ese sistema.

“Una Fiscalía del Estado que se inhibe mientras banqueros y políticos conspiran contra el pueblo, no tiene ninguna legitimidad para acusarme de nada, ni para pedir ninguna pena por una acción política como la mía”, asegura Durán.

Aún así ahora mismo se encuentra pendiente de que se concrete la fecha del juicio oral de un proceso en el que el fiscal ha reclamado para él seis años de prisión por un delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso con otro de estafa, y otros dos años de cárcel por insolvencia punible. En caso de que la petición de la fiscalía prosperase, Durán tendría que volver a la cárcel, donde ya pasó dos meses en 2009 por su “acción de insumisión bancaria”, como él mismo la define.


¿De nuevo en la cárcel?

Ante la posibilidad de volver a prisión, Durán confiesa en una entrevista con El Confidencial que lo que le interesa es “aprovechar la atención mediática” y ver cuál es la “respuesta social”. “No es lo mismo ir a la cárcel y que la gente reaccione que estar entre rejas y que no haya ningún movimiento. En ese caso, habría que valorar qué más se puede hacer”, explica poco después de hacer público su comunicado.

Frente a la preocupación de quien le rodea Durán quiere dejar claro que está “animado e ilusionado, como siempre, con lo que pueda pasar y, sobre todo, con lo que podemos ser capaces de hacer”.

“Sé que si volviera a la cárcel se cerrarían algunas puertas pero se abrirían otras oportunidades. El poder tiene mucha resistencia a llevarnos a prisión por acciones políticas de desobediencia civil, porque sabe que es una fuerte pérdida de su legitimidad y que se le puede volver en contra”, argumenta.

Reflexionando sobre el tiempo que ha pasado desde que, en 2006, comenzó a preparar su estafa a las entidades financieras, Durán, que lleva años “tratando de movilizar a la gente”, considera positiva la evolución de los movimientos sociales, “sobre todo en los últimos meses”. “Han surgido iniciativas muy interesantes como el sistema asambleario del 15-M o las cooperativas integrales.


El momento de pasar a la acción
por Gavroche


“Pero salir a la calle hasta agotarnos no es suficiente, a veces la gente se desmoraliza porque participa en manifestaciones y no ve que eso produzca cambios, por eso hay que pasar a la acción”, alega.

Según dice, en la medida en que pueda y quiera cada uno, hay que emprender acciones pequeñas “de la vida cotidiana” como no pagar los impuestos o las multas. ‘Insumisión fiscal’, lo llama, y resume esta actitud en un Manifiesto por una nueva Dignidad Rebelde.

“Sé que hablar de la extensión de la desobediencia, de los riesgos de las detenciones y de la prisión nos remite a nuestros miedos e inseguridades; pero también sé por experiencia que la vivencia de la libertad entendida como la coherencia entre pensamiento y acción, genera un sentimiento de bienestar que 1.000 barrotes no pueden bloquear”, asegura este rebelde fiscal.

Él superó con creces sus miedos cuando, con la ayuda de una impresora, una fotocopiadora y unas tijeras se enfrentó a los grandes bancos en lo que considera “un acto de recuperación y justicia social”.

Ahora anima al resto de los ciudadanos a “romper sus cadenas” para plantar cara a “una banda de criminales de las finanzas que ha secuestrado lo poco que podía haber de democrático en los estados y está llevando a cabo un plan premeditado para recortar nuestros derechos sociales, sólo para aumentar sus beneficios”. Porque, como recuerda, “todavía no ha ido nadie a la cárcel por insumisión fiscal”.